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| Saber
escoger
El arte del discernimiento |
La
vida está hecha de decisiones. Por eso saber escoger es saber vivir. Una
decisión equivocada deja en la vida cicatrices de resentimiento y amargura,
mientras que una elección acertada nos abre avenidas de satisfacción y
alegría. A multiplicar las buenas decisiones nos ayuda el equilibrio interior,
la mirada abierta, el contacto extenso y el riesgo calculado. Como las
decisiones, grandes o pequeñas, son diarias, nos urge crear en nosotros
el ambiente que nos haga caminar por la vida acertando en cada encrucijada.
Cuanto antes nos entrenemos en ello, mejor.
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