“Ellos se levantaron pero ya no le vieron más. Alabaron a Dios y entonaron himnos, dándole gracias por aquella gran maravilla de habérseles aparecido un ángel de Dios.” (Tobías 12:21)
Ellos son Tobit, Ana, y Tobías, y el ángel es Rafael que ha curado a Tobit de su ceguera causada por las golondrinas, ha casado a Tobías con Sara, su prima lejana a la que el demonio había privado ya de siete novios, ha cobrado las deudas y ha traído la alegría a una familia buena que había sufrido en el destierro por permanecer firme en las tradiciones de su pueblo y en la honradez de sus costumbres. La presencia del ángel es bendición para toda la familia, y todos la celebran con gratitud y fe alabando al Dios de Israel. Todos sabemos su historia.
El ángel de la familia. Entiende a todos, conoce la necesidad de cada uno, atiende a todos, y sana las relaciones entre todos al sanar las carencias de cada uno. Las relaciones no eran fáciles en la familia de tres. Había fricción entre marido y mujer por causa del extremo rigor moral del marido que ponía obstáculos a negocios prácticos de su mujer; y tensión también entre generaciones que retenía al hijo al lado de sus padres para cuidar de ellos cuando ya su edad y su capacidad lo llevaba a buscarse su propia vida y su propia familia sin romper lazos pero afirmando libertades. Su madre sufre y hace sufrir con su ansiedad por el hijo que marcha. Y todo lo soluciona el ángel con su tacto delicado, su certera eficiencia, y su embajada celestial. Arcángel Rafael, protector de familias.
La familia lo reconoce y le da las gracias. Cantan juntos, entonan himnos y alaban a Dios por haber visto un ángel y haber visto lo que puede hacer un ángel. El ángel les había dicho al descubrirse ante ellos: “Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor.” (Tobías 12:15) Dios ha concedido importancia a esa misión para enseñarnos con su gesto que protege a la familia, une a sus miembros, sana a los ancianos, apoya a los jóvenes y los lleva a la aventura, la alegría y el gozo de una nueva familia junto con la ayuda a sus padres. Todo ello de mano de un ángel.
“Y Rafael se elevó.” |