carlos@carlosvalles.com
  --- PÁGINAS ANTERIORES ---  
 
  atrás - ME CONTÁIS - 15/06/09

¿Qué piensa usted de Osho?

Cuando yo estaba en Ahmedabad, Osho, que entonces se llamaba Bhagavan Shri Rajneesh, vino por primera vez a nuestra ciudad a dar unas charlas. Sus discípulos vinieron a pedirme en su nombre que yo presidiera esas charlas. Lo consideré un honor pues él era ya un personaje muy conocido, pero hube de decirles que no. La razón fue que las charlas iban a versar sobre un libro que él acababa de publicar en lengua hindi con el título Sambhogse Samadhi Tak, que quiere decir literalmente “Del coito a la contemplación”, y, la verdad, no me consideraba yo una autoridad en la materia. Cuando ellos le dijeron que yo me había negado, él les contestó: “No importa. Yo le he dado al padre Vallés una cita mental, y cuando llegue su hora vendrá a mí.”

He leído varios de sus libros, incluso los he citado a veces, y sé que hizo mucho bien a muchos liberando tabúes y quitando complejos que buena falta hacía en aquellos ambientes. Pero también se pasó en su protagonismo y dio lugar a cierto libertinaje y a un culto a su personalidad que no parece aceptable. No nos encontramos nunca. Por lo visto no me llegó mi hora.

Os voy a revelar un pequeño secreto. Tony de Mello no cita a Osho en ninguno de sus libros, pero lo leía y usaba sus ideas y sus cuentos. Y a mí, cuando nos encontrábamos, siempre me preguntaba sobre las actividades de Osho, ya que yo estaba enterado de ellas. Cuando Tony murió encontraron en su cuarto un armario grande cerrado con llave. Estaba lleno de arriba abajo de libros de Osho, que publicó muchísimos ya que no los escribía sino que eran transcripciones muy bien editadas de sus discursos en su institución de Lonavla. Y Tony los había coleccionado y estudiado. Pero nunca lo citó.

En la India se hizo célebre su respuesta a la Madre Teresa. Esta había dicho en público, en respuesta a una pregunta en una entrevista, que Osho predicaba una excesiva libertad sexual (que era verdad), y que ella rezaba por que cambiara su modo de ver. Osho contestó en público: “Si la Madre Teresa cree que puede cambiarme con sus oraciones, la llevaré a los tribunales por intentar cambiarme contra mi voluntad; y si no cree, ¿por qué reza?” No hubo consecuencias.