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atrás - MEDITACIÓN - 01/12/09 |
Pluralidad
“El ganso tiene las patas demasiado cortas,
y la grulla, demasiado largas.
Pero alargarle las patas al ganso
o acortárselas a la grulla
sería acto de un malvado y de un insensato.’
(Pu Sonling)
Y, sin embargo, el mundo parece lleno de esos insensatos. Acorta y alarga, estira y encoge, mete y saca, pero no dejes nada como está. Corta la rama que sobresale y estira la que no llega, con lo cual hieres a las dos. Democracia jardinera que a nada perdona. Nos están haciendo un mundo demasiado ordenado. El fallo está en pensar que el ganso tiene las patas demasiado cortas, y la grulla demasiado largas. Una vez que entra el ‘demasiado’, no pararemos hasta igualarlas. En realidad, el ganso tiene patas de ganso, y la grulla, de grulla, y eso es todo. Las cosas con como son. Y gracias a eso tenemos gansos y tenemos grullas, tenemos el divertido andar del ganso y el ágil volar de la grulla. Unas patas sirven para una cosa y otras, para otra. Unas ideas sirven para andar, y otras, para volar. No me impongas las ideas de tu cosecha porque a ti te parezcan mejores. Quédate con tus patas y déjame a mí las mías. No compares. No empieces a decir ‘mejor’ y ‘mayor’ y ‘demasiado’. Ya te veo con las tijeras dispuesto a recortar mis piernas que son ‘demasiado’ largas. Te conozco, censor de ideas. Me echaré a volar antes de que llegues. Me gustan mis piernas tal como son. Y también me gustan las tuyas tal como son. A eso lo llaman ahora ‘pluralismo’. Antes era sentido común.
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