“A tu pueblo, por el contrario, le alimentaste con manjar de ángeles; les enviaste sin cesar desde el cielo un pan ya preparado que podía brindar todas las delicias y satisfacer todos los gustos. El sustento que les dabas revelaba tu dulzura con tus hijos, pues, según el deseo del que lo tomaba sabía a lo que cada uno quería.”
(Sabiduría 16:20-21)
El pan de ángeles en el Antiguo Testamento es el maná que alimentó a los israelitas en el desierto. En el Nuevo Testamento se hace figura de la Eucaristía que nos alimenta cada día desde el cielo sobre la tierra. Y en mi imaginación humilde es toda comida diaria que como con gusto y me da fuerza en el cuerpo y ánimo en el alma si la tomo en compañía de ángeles compartiendo mi pan con ellos como ellos comparten su pan con el mío.
Con esa compañía a la mesa todo manjar sabe a gloria bendita, y se hace una vez más verdadera la tradición del pueblo hebreo que el maná sabía a lo que cada uno quería, con lo cual se disfruta en cada plato sencillo la exquisitez del menú preferido. El pan de ángeles tiene virtud de ángeles, y su gusto es tan variado como lo son ellos. Como “La cocina de los ángeles”, el óleo sobre lienzo que pintó Bartolomé Esteban Murillo en 1646 y se conserva en el Museo del Louvre. Gastronomía celestial.
El secreto de hacer de cada comida un banquete es sentarme a ella con mi ángel. Acordarme de él, sentirlo a mi lado, ofrecerle la cabecera de la mesa, presentarle primero a él cada plato para que se sirva, apreciar su sabor con él, comer despacio, disfrutar de cada bocado, paladear la textura y el gusto y la variedad y la riqueza de cada manjar, sentir el agradecimiento de mi cuerpo al alimento reposado, descansar la mente, honrar la mesa. Con mi ángel al lado cada comida es una liturgia, cada plato una oración, cada bocado un sacramento. El pan así comido alimenta el cuerpo y fortalece el alma. Las comidas así disfrutadas alivian el día y enriquecen la mente. Mi ángel es mi mejor comensal. Lo espero hoy a almorzar. En la mesa, el menú de siempre. Pan de ángeles.
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