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atrás - ME CONTÁIS - 01/09/09 |
Me impresiona lo que me cuentas, W. Tienes 24 años, toda tu vida por delante, fundación espiritual ignaciana, y un buen trabajo de enfermera. Y te encuentras desmotivada y perdida. Las causas pueden ser cualquiera, y sé que su efecto en una persona joven puede ser devastador. “La vida es dura, amarga, y pesa. / La noche llega y todo cesa” rimó Rubén Darío. Sé que la vida es muy dura, y lo he sentido en mi propia vida con brutalidad a veces. Pero he pasado por todo ello, y por eso, sin ponerme por ejemplo ni meterte sermones, quiero animarte con mi convicción y mi testimonio, valga lo que valga. Eres joven, y tienes derecho a la vida y a sentirte bien en la vida. No te doy remedios escapistas ni doctrinas abstractas que no remedian nada. Solo te afirmo mi fe en la vida, con más de 80 años en ella y habiendo pasado por pruebas y tribulaciones tan fuertes como las puede tener cualquiera. Ha habido épocas malas, muy malas, pero la vida sigue y siempre he salido adelante, y me agarro a la realidad presente, y cultivo alegría, y la comunico, y sigo adelante con ilusión animando a todos en lo que puedo porque sé de verdad que la vida es vida, es buena, se recupera, se vive bien a la larga. No sé si esto te sirve de algo, pero es lo que vivo yo y lo que puedo decirte. Es como si tú estás subiendo a una montaña, y yo ya estoy cerca de la cima, y te hago señas desde arriba para decirte que sí que se puede subir y que hay una vista bellísima desde arriba. De algo puede servir el ser viejo, y si sirve para esto, merece toda la pena la vejez. Anímate. Besos, Carlos.
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