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atrás - MEDITACIÓN - 01/09/09 |
El fuego nuevo
‘El que enciende un fósforo en el oscuro
está inventando el fuego.’
(Borges)
Asombro del poeta ante el fenómeno diario. Revelación del misterio del fuego en la llama obediente. Contacto con la naturaleza salvaje en el quehacer doméstico. Tenemos en nuestras manos la novedad de la creación misma.., si sabemos sentirla y apreciarla.
Lo hemos hecho tantas veces que ya no prestamos atención al milagro. Es tan barato que no merece la pena ni mencionarlo. Las cerillas vienen por docenas, por cajas, por paquetes. Toma una cualquiera, frótala y enciéndela. Brotó la llama. Acércala al hornillo, al papel, al cigarrillo y espera un momento. El fuego hizo fuego. Luego agítala un instante, apágala y tírala. Se acabó la función. ¿Quién se fijó en ella?
Se han escrito libros, se ha elaborado ficción, se han investigado fósiles, se han hecho películas sobre ese proceso elemental y ese momento de momentos en que el hombre descubrió el fuego y aprendió a hacerlo y mantenerlo y usarlo en paso gigantesco de civilización que cambió su vida. Y ese momento es nuestro cada día al prender el fósforo en el oscuro. Volvamos a vivir su magia, su encanto, su ilusión con la inocencia prehistórica del primer hombre que acunó el fuego nuevo en sus manos. Cada cerilla es un Sábado Santo del cirio pascual. Celebremos con fe la liturgia que nos redime a diario.
El fuego sigue siendo el más temible de los elementos en el resplandor del rayo, la destrucción del incendio, la conflagración de la selva entera. Y esa fuerza elemental, desbocada, orgiástica y salvaje es la que nos danza humilde en las puntas de los dedos, obediente, como el genio de la lámpara, a venir con un leve frote y a marcharse con un soplo. Poderes cósmicos de creación y destrucción al alcance responsable de nuestra mano mortal. Sepámonos dueños para poder servir.
Todo eso en un huidle fósforo. Novedad, admiración, fuerza, sorpresa, poesía. El acto repetido que vuelve a estrenarse en primicia original si sabemos contemplarlo cada vez con ojos limpios y corazón alegre. La rutina nos roba el color de la vida. El mercado encierra al dios del fuego en una caja de cerillas. La magia se nos escapa de las manos.
Todos podemos inventar el fuego. Basta con un fósforo en el oscuro. Y un despertar en la mente.
Todo vuelve a ser nuevo.
Si nosotros sabemos ser nuevos. |