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  atrás - ME CONTÁIS - 01/07/07

Pregunta: Me hizo bien lo del seminarista en la última web, ya que yo pasé por esos mismos escrúpulos en mi juventud. Me queda la curiosidad de cómo siguió su vida.

Respuesta: El libro cubre solo su vida de seminarista. Al final salió del seminario y perdió la fe. Luego, según dice él mismo, “el casarme con una mujer católica, y su educación de nuestros hijos como buenos católicos acabó por hacer que al cabo de veinte años me encontrase yo felizmente de vuelta en la Iglesia.” (326) De su padre espiritual, el padre Armishaw, con quien siguió en contacto hasta su muerte, dice: “Me dijo un día que se sienta en el confesionario todos los sábados, pero que ahora casi nadie viene a confesarse. Y añadió que el sacerdocio como tal está en vías de desaparecer por culpa de los métodos anticonceptivos y del aborto. Nos dijo que el llegar tarde a misa es pecado mortal, y lo dijo en serio. Mi mujer y yo lo miramos en silencio desde el otro lado de la mesa.” (330) Quizá el párrafo más serio de todo el libro es el que se refiere a los profesores del seminario: “Nuestros sacerdotes parecían contentarse con cumplir con las manifestaciones externas de la vida religiosa. Yo los miraba cuando rezaban el breviario, paseando por los caminos de gravilla del jardín, pasando las páginas, ajustando las cintas de seda, sin señal alguna de fervor religioso. Decían misa con precisión mecánica sin mostrar ninguna señal de devoción interior.” (160) Eso es triste.