[Esto me ha escrito Carolina desde Argentina en reacción a lo que escribí en la web pasada del 15 de abril bajo el epígrafe “Yo no me ato a un tío”. Me ha llegado al alma, y aquí lo pongo.]
Carolina:
“Yo no me ato a un tío”: me sentí muy tocada al leerlo. Vivo en pareja, tengo 27 años y sí, nunca me casé, porque ví mas seguro hacer la prueba de ver cómo nos llevamos, para leer entre líneas, no comprometerse al cien por ciento... es triste, pero es verdad, y para peor, casi todos los jóvenes de mi edad toman esa actitud. Tal vez por eso (pienso en voz alta) cada vez se extiende la adolescencia, no queremos responsabilidad ni nada que nos ate, pero muchas veces nos adaptamos a los tiempos que nos tocan vivir. Cabe destacar que muchos, al menos en mi caso, venimos de familias de padres separados, vivimos sus peleas y fuimos sus paquetes, entendiéndolos, pero sufriendo al mismo tiempo; entonces crecemos pensando que mejor no comprometerse demasiado, a la vez tenés que hacer una carrera de forma veloz, porque de pronto y mágicamente te consideran "viejo" para ciertos empleos o sin experiencia para otros, lo poco que se junta de dinero lo usas en un alquiler para ver como funciona la "prueba de amor" y de ahí la costumbre, ¿para qué me voy a casar si así estoy bien? O no, con lo mal que me llevo, mejor me quedo así, cuando no da más, me voy, creo es nuestra triste realidad. Ojalá nos sirva para aprender que lo más cómodo no siempre es lo mejor, y si bien nos tomamos a la ligera "la pareja" darle el respeto que se merece. ¡Saludos a todos!
Yo:
Me has emocionado, Carolina. Por lo claro y lo sinceramente que hablas. Y gracias por darme permiso para poner tu reacción en la web. Pocas veces lo hago, pero la tuya se lo merece y la voy a poner. Como bien dices, no se trata de condenar ninguna actitud, sino de fomentar el respeto ante todas. A mí lo que me hirió fue el lenguaje del anuncio que vi ("yo no me ato a un tío"), y eso me motivó el escribir en la web (15 abril) lo que has leído. Y tú estás tratando tu vida y tu pareja con respeto absoluto, que admiro y apoyo. Me impresiona la rapidez con que os pasan los años aun a vosotros tan jóvenes que tenéis toda la vida por delante, y pronto os sentís marginados para ciertos empleos. Tiene que ser tremendo. Yo tengo 82 años, y me gusta decir que la vida comienza a los 80. Para que te animes. Es decir, que comienza donde estés cuando te lo piensas, a los 20 o los 40 o los 80. Vivir en plenitud en cada etapa. Se puede pasar muy bien a mi edad. Eso sí, con ocupación satisfactoria como a mí me da el escribir, y con amigos cercanos que los tengo y me alegran la vida. Como tú me la has alegrado. Gracias, Carolina, en mi nombre y en el de todos los que te lean. No estás sola. Besos, Carlos.