carlos@carlosvalles.com
  --- PÁGINAS ANTERIORES ---  
 
  atrás - ME CONTÁIS - 01/04/09



Os ha chocado el cuento del Buda que os conté en la Web anterior. Gracias por decírmelo. Ya os dije que era mi favorito. El de que todos sus discípulos estaban iluminados pero ellos no lo sabían. Pero os ha sorprendido. ¿Cómo podemos decir que todos estaban iluminados y ninguno lo sabía? Y para colmo yo acababa mi cuento diciendo: “A ver si nos enteramos de una vez”, como si se aplicara también a nosotros. Y claro que lo aplico. Claro que todos “hemos llegado”, “estamos iluminados”, “nos hemos salvado”, pero no lo sabemos o no nos lo creemos o no lo entendemos. Y me habéis preguntado, extrañados, que cómo puede ser eso.

Lo divertido es que resulta que esa misma idea también está en el Evangelio, aunque no os acordéis de ello. Jesús dice claramente que “el reino de Dios ha llegado ya a vosotros” (Lucas 11:20). Es decir, que está ya aquí sobre la tierra aunque nosotros no nos hayamos enterado. Mi exegeta favorito, Joachim Jeremias, escribió con gracia: “La fe consiste en creer que el Reino de Dios ha llegado… a pesar de toda la evidencia en contrario.”

Por lo visto el Buda no hace más que decir lo mismo que la Biblia. Ya hemos llegado, ya estamos iluminados, ya nos hemos salvado. Y para colmo san Pablo también nos dice que “ya hemos resucitado con Cristo y estamos sentados con él en el cielo” (Efesios 2:6), aunque tampoco hemos caído en la cuenta. Resucitados y sentaditos. Estamos sentados. Presente perfecto de indicativo en el original griego. Presente. Ahora. San Pablo. Repito: Ya es hora de que nos enteremos. Al menos, un poco de optimismo entre tantas noticias deprimentes que nos llegan.