carlos@carlosvalles.com
  --- PÁGINAS ANTERIORES ---  
 
  atrás - ME CONTÁIS - 01/03/09



La pregunta ha sido delicada, y la respuesta también va a tener que serlo. Pero no por eso ha de dejar de ser clara y realista, pues si no, no vale para nada.

Me dices que tienes dudas sobre si tu mujer te es fiel o no, y me preguntas qué debes hacer.

Doy por supuesto que la duda es seria, que tienes indicios significativos, que no son puros celos o sospechas infundadas. La duda es seria, y si no, no me habrías escrito. Pero no tienes certeza. No tienes pruebas.

Lo primero es no permanecer en la duda. La duda acabaría con el matrimonio. No puedes ir disimulando mientras crece tu inquietud interior. Y digo crece, porque en tu mente la duda irá a más e irás interpretando cada incidente con tu mujer como una nueva prueba. Hay que salir de dudas. La mejor manera de salir de dudas, aunque también la más dura, es hablar de ello directamente con ella. Con mucho cariño, delicadeza, ternura, sensibilidad, y al mismo tiempo claridad, sinceridad, vulnerabilidad, igualdad. Hablarlo.

Lo importante es la actitud con que se abre el diálogo. Si tus sospechas resultan infundadas y quedas plenamente satisfecho con su reacción, todo va bien. Si son fundadas y tú amenazas con la separación y acabáis en divorcio, habrás destruido el matrimonio. Si son fundadas y exiges arrepentimiento y otorgas perdón y esperas corrección total, habrás desequilibrado el matrimonio. Quiero decir que tú te eriges en perdonador y ella queda como perdonada, y eso no va a resultar. Lo ves perfectamente desde ahora.

Pero hay otra actitud posible y esa puede ayudarte. Cae en la cuenta de que si ella se ha distanciado de ti, algo tienes que ver tú con eso. El distanciarse es mutuo. No digo que los dos hayáis hecho lo mismo, pero sí que los dos sois responsables de encontraros ahora distanciados. No midas ni compares responsabilidades, pero admite que las hay por ambas partes. No ha de haber acusador y acusada, ni perdonador y perdonada. Sois iguales. Volved a serlo.

¿Y el futuro? El matrimonio ideal es el monógamo, monoándrico, exclusivo de por vida. Es el ideal. Pero lo ideal no es siempre lo real. Habrá que aceptar realidades según se presenten y saber reaccionar a ellas. El matrimonio es algo tan importante y valioso que merece la pena tolerar a veces sus imperfecciones precisamente para mantenerlo.

Todo lo dicho aquí acerca del marido que duda de su mujer se aplica exactamente igual a la mujer que duda de su marido. Basta con intercambiar los términos.