[Esta página fue escrita el año pasado como preparación para la Congregación General de los jesuitas que está teniendo lugar este año en Roma por quien fue después elegido en esa misma Congregación como el nuevo Padre General de los Jesuitas, Adolfo Nicolás.]
“¿PODEMOS SER REALISTAS?
Todavía recuerdo la Congregación General 34 (la anterior a esta). Recuerdo con cariño y humor sus desafíos. Pero no fuimos realistas.
Imagínate: 220 jesuitas deciden tratar 46 temas, los trabajan durante tres meses, publican solemnemente 26 documentos, aprueban 416 notas complementarias. Por eso no nos sorprendimos cuando sobrevinieron crisis: crisis de contenido, de gobierno, de esperanza. Y esta vez vamos a ser cerca de 230 los reunidos.
Espero ardientemente que seamos realistas acerca de lo que una Congregación General puede hacer buenamente, lo que no puede hacer, y lo que debería dejar al nuevo Padre General y su equipo.
¿PODEMOS SER TRANSPARENTES?
La transparencia se está haciendo difícil en nuestro pequeño mundo. ¿Cuál fue la última vez en la que un gran líder pudo confesar graves faltas suyas en público y continuar dirigiendo a los fieles, el país, la Iglesia?
Sin embargo, nuestras Congregaciones Generales han comenzado siempre con admitir, honrada y sinceramente, en qué nos hemos equivocado, qué falta en nuestras vidas, qué se ha torcido o quedado herido en nuestro espíritu, qué necesita conversión, renovación, o reforma radical. Espero sinceramente que podemos volver a hacerlo.
¿PODEMOS HACERNOS ACOMPAÑAR?
Lo mejor de una Congregación General es el evento mismo como evento del corazón. Es un tiempo de búsqueda intensiva y de alegres encuentros en los que las preguntas y respuestas no vienen de manera lineal sino que danzan dentro de nosotros y a nuestro alrededor, al ritmo de la apertura fraterna, humilde, mutua.
Espero que esto suceda en toda la Compañía de Jesús. Espero que todos tomemos parte activa en preparar la Congregación desde dentro de nuestros temas comunes. Oración, reflexión, intercambio son el don que hemos de contribuir.
Espero que los que no vayan a Roma sigan de cerca los acontecimientos con la misma esperanza, la misma intensidad de búsqueda, la misma disposición a cambiar y a dejarse llevar por el Espíritu y por nuestro Señor. Este será nuestro mejor logro.
¿PODEMOS SER CREATIVOS?
Siento de alguna manera, imprecisa y difícil de definir, que hay algo importante en nuestra vida religiosa que necesita atención y no se la estamos dando. Nos hemos preocupado por tratar nuestros problemas siempre que los hemos descubierto: Pobreza (CG32 en 1974 y 34 en 1995), Castidad (GC34), Comunidad (Provinciales en Loyola)…. Pero la inquietud en la Compañía y en la Iglesia no ha desaparecido.
La pregunta es la siguiente: ¿Basta con que estemos contentos con nuestra vida y mejoremos nuestro servicio y nuestro ministerio? ¿No hay también un factor importante, oculto en la voz del pueblo, que debería llevarnos a una reflexión más profunda sobre la vida religiosa hoy? ¿Cómo es que provocamos tanta admiración y tan poco seguimiento?
Una de mis esperanzas es que en la Congregación General 35 comencemos un proceso abierto y dinámico de reflexión sobre nuestra vida religiosa que pueda dar lugar a un proceso de una nueva creación de nuestra Compañía para nuestro tiempo, no solo en la calidad de nuestros servicios, sino también y primariamente en la calidad de nuestro testimonio personal y comunitario a la Iglesia y a la Palabra.
¿PODEMOS SER PRÁCTICOS?
La era en que vivimos, y en la que los jesuitas más jóvenes vivirán, es una era de rápido cambio. Las nuevas tecnologías y las posibilidades de comunicación lo están cambiando todo. Nosotros usamos algunas, pero no nos sentimos libres para usar otras. Quizá cierta moderación en el uso de nuevos medios nos iría bien. Quizá no. Es muy difícil saber qué va a suceder en siete o diez años.
Espero que la próxima Congregación General abra el camino para futuras Congregaciones Generales, dándole al General y a su Consejo libertad para discernir y escoger los mejores medios para preparar y gobernar las Congregaciones del futuro.
¿PODEMOS SER BREVES?
No desearíamos que la Congregación General 35 pusiera a prueba nuestra paciencia. Una Congregación General no es una panacea para todos los problemas que pueden surgir. Es una gran ayuda, pero básicamente está orientada al crecimiento continuado en el Espíritu y al Apostolado de toda la Compañía.
Así, mi última esperanza es que seamos tan claros en nuestros fines, y tan enfocados en nuestro trabajo, que podamos hacerles este servicio a la Compañía y a la Iglesia en un tiempo razonablemente breve.”
Por Adolfo Nicolás SJ, Moderador de la Conferencia Jesuita de Asia Oriental y Oceanía. |