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  --- ÁNGELES ---  
 

“Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.”
(Mateo 18:10)

Jesús habla de ángeles. Los tiene a su servicio, como le sirvieron cuando ayunaba en el desierto, y ahora nos informa que los tenemos también al nuestro toda la vida. Tenemos nuestros ángeles. Cada uno el suyo. Siempre a nuestro lado y siempre contemplando el rostro del Padre en los cielos. Don personal de alcance eterno. Compañía para siempre.

Todo lo que muestran todos los ángeles de toda la Biblia se concentra ahora en este ángel compañero que comparte mi vida. Fuerza e inspiración, defensa y consejo, dirección y avisos, gloria y alabanza. Cada episodio es una faceta de mi ángel, pues lo que puede uno lo pueden todos, y todas las narraciones de visitas pasadas convergen y se aúnan en la persona única y cercana de mi ángel que representa para mí todo lo que cada ángel en cada momento representó para alguien en el pueblo de Dios. Mi ángel es para mí embajador y acompañante, querubín y serafín, ángel de espada y ángel de luz, y resume en su persona todo lo mejor que yo sé de ángeles y arcángeles y de toda la corte celestial. Es mi ángel. Me lo dijo Jesús.

Quizá porque Jesús habló de ángeles al hablar de niños les ponemos nosotros rasgos de niño a los ángeles. Los niños son lo mejor que tenemos, y hacemos bien en imaginarnos a los ángeles con su inocencia  y su belleza. Pero los ángeles son mucho más que eso. Si son niños en su encanto, son guerreros en su valentía, y si son atractivos en su sonrisa, son temibles en su poder. Por eso nos acompañan cuando crecemos, y de nuestras travesuras de niños pasan a protegernos en nuestras seriedades de mayores. Por eso procuro imaginármelos de todos los modos posibles, pues su riqueza está por encima de mi imaginación, y su poder más allá de mi expectativa. Mi ángel es para mí la representación en mi vida de todos los ángeles.

Gracias, Ángel de mi Guarda, por todo lo que has hecho por mí, aunque yo no lo sepa, y todo lo que sé has de hacer, aunque yo no te lo pida. Y saluda a todos los ángeles de la guarda de todas las personas que amo y dales las gracias a todos en mi nombre por su cariño. ¡Sois un cielo!

 

 
(Último cambio: 15.05.2008)
(Próximo cambio: 01.06.2008)